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 Violencia Doméstica

La violencia doméstica es un patrón de conducta donde se emplea la fuerza física, el maltrato psicológico, la agresión sexual, la intimidación o la persecución contra una persona por parte de su pareja o ex-pareja.  Esta viola los derechos humanos de sus víctimas y constituye un delito, según las leyes de Puerto Rico.
 
Nuestra sociedad patriarcal, pensada y promovida por hombres, sustenta que el hombre, por su posición social, debe ejercer poder y control sobre su pareja. Esto explica que en el 85% de los incidentes de violencia doméstica documentados por la policía en el 2006 las víctimas fueran mujeres.
 
La Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Domestica, Ley Núm. 54, tipifica como delitos criminales el maltrato, el maltrato agravado, las amenazas, la restricción a la libertad y la agresión sexual conyugal.
 
Para proteger a las víctimas, la Ley 54 también provee como remedio civil las órdenes de protección. La violación de una de ellas constituye un delito grave que conlleva arresto inmediato.

Violencia Doméstica en el Trabajo 

La violencia doméstica no solo afecta a las víctimas en su entorno familiar, sino también en su ambiente laboral. Los patronos tienen la responsabilidad de trabajar procedimientos específicos  para manejar apropiadamente las situaciones relacionadas a la violencia doméstica en el lugar de

trabajo. 

 

Entre las medidas que ha establecido el Gobierno de Puerto Rico, se encuentra la exigencia a los patronos de implantar en los centros de trabajo medidas preventivas y de seguridad para proteger al personal y a las víctimas de situaciones de violencia doméstica en el ambiente laboral.​